Por qué elegir un mostrador vintage

Publicado por: Kendra Decor En:

Originalidad, personalidad, carácter y alto impacto son, por supuesto, las características que deberían regir en el mobiliario de todo negocio que se precie sea cual sea su sector.

En un mundo saturado de líneas sobrias, una escala de grises que parece querer abarcar hasta el infinito y un snobismo tan saturado que raya casi el ridículo, salirse de la tónica general marca la diferencia. Y marcar la diferencia en el ámbito empresarial, por pequeña que esta pueda parecer, puede suponer desmarcarse de los demás de forma ostensible.

Recordemos que vivimos en el mundo del estímulo visual. Tanto es así que el exceso de información que recibimos acaba solapándose una con otra y anulándose entre sí. Por ello, para atraer la atención del público y del cliente potencial necesitamos llamar su atención de forma explosiva, estimulando su sentido de la vista y recurriendo por supuesto al alto impacto.

Lo hemos oído una y mil veces, la primera impresión es crucial. La primera impresión es la que para en seco al cliente potencial delante de nuestro establecimiento y lo incita a pasar, brindándonos la oportunidad de convertir a ese cliente potencial en fiel consumidor de nuestros servicios.

Por supuesto, para conseguir este efecto tenemos todo tipo de recursos, pero en esta ocasión vamos a poner nuestro foco en los mostradores, pues a pesar de que vivimos en un mundo netamente digital, el trato físico con el cliente, ese cara a cara, esa atención personalizada en la que el cliente se convierte en amigo y el dependiente en consejero, sigue siendo crucial para la fidelización. Es en estos casos cuando el mostrador se convierte en nuestra primera línea de ataque y de defensa.

Una vez entra por la puerta, cuando el cliente se dirige a nosotros lo primero que ve es el mostrador, una primera imagen que puede marcar un antes y un después. Evidentemente una mesa de trabajo sobria y convencional a priori puede darnos la impresión de que ofrecemos una imagen seria y formal. Y Así es. pero cómo lo percibe el cliente. Evidentemente de una forma muy distinta. Sí, recibe una imagen seria y formal, pero también anodina, insulsa, gris. En definitiva, más de lo mismo, más de lo de siempre. En primera instancia, nada nuevo le ofrecemos. Así de sencillo y así de duro.

Pero qué ocurre si nos salimos un poco de la norma, si en lugar de un mostrador insulso, de líneas rectas y aburridas, usamos un mostrador poco usual. Un espacio de trabajo y recepción lleno de color, sorprendente, nuevo y sobretodo diferente, sin olvidar nunca la parte funcional, por supuesto.

De cara a este objeto de mobiliario, se hace necesario en primer lugar desterrar estereotipos que no hacen sino coartar nuestra creatividad y censurarnos a la hora de explorar nuevas posibilidades.

Mostrador vintage moto.jpg

Podríamos tender a pensar que un mostrador industrial construido a partir de una moto Vespa vintage sólo puede lucir bien en un taller o un concesionario. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cualquier establecimiento sea cual sea su actividad es susceptible de impresionar a sus clientes y atraer miradas de admiración. Un mostrador vintage para cuya fabricación se ha usado una motocicleta puede llegar a ser incluso más efectivo fuera de su área de influencia que dentro de ella. Pongamos por ejemplo una tienda de ropa que usa un mostrador de tales características o un expositor metálico, elaborado con piezas de vehículos, para colocar las prendas de ropa ¿Qué transmite? Pues que allí algo diferente flota en el ambiente, algo nuevo y atrayente y, por supuesto, el convencimiento total y absoluto que lo que se le va a ofrecer no lo va a encontrar en ningún otro lugar. Para ofrecerle lo mismo de siempre, están los demás, pero nosotros le vamos a aportar algo diferente y eso el cliente lo va a percibir.

El metal combinado con la madera es un clásico del estilo industrial en toda su denominación por algo muy sencillo, la solidez que insuflan los componentes metálicos que conforman el cuerpo de nuestro mostrador y la calidez que proporciona la madera del tablero en la que el cliente apoyará sus manos mientras trata con nosotros, una sensación muy alejada de la rigidez y frialdad que transmite por ejemplo un mostrador con el tablero de cristal. Un elemento que al tacto se percibe como gélido, aséptico e impersonal.

Y si no queremos vernos limitados por las formas impuestas del estilo industrial, siempre podemos recurrir a la fibra de vidrio, igualmente cálida y suave al tacto, pero mucho más maleable y nos abre infinitas posibilidades de cara a darle forma, como por ejemplo el frontal de un coche clásico.

¿Y si a todo esto que hemos comentado le añadimos un plus? Por ejemplo, luces funcionales. Faros delanteros y pilotos traseros que se iluminan gracias a una sencilla toma de corriente y que añaden la guinda del pastel, ese toque total y absolutamente distintivo, ese gancho psicológico de que nadie más puede ofrecer lo mismo que nosotros.

Relacionados por Etiquetas

Domingo Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado enero febrero marzo abril Mayo junio julio agosto septiembre octubre noviembre diciembre